lunes, 30 de abril de 2012

I wish i was blank.

Si pudiera regresar el tiempo, volvería a tener 13 años. Volvería a estar libre, preocupada por mis tareas escolares de mañana, por algunos dibujos animados, y veo como regreso a sentarme en la vereda del parque cercano a mi casa, como los chicos del barrio juegan fútbol, mientras yo hablo de mi semana escolar con alguna de mis amigas.
Puedo ver como caminamos, como corremos, como lloré cuando se rompió mi pelota favorita de Barbie al caer entre espinas, como mi más grande preocupación es no bajar de puesto en el colegio. Y como mis aspiraciones estaban claras, mi conciencia tranquila e impaciente por conseguir cosas que no conocía, por ver más allá, toda novedad era buena, inquietante, emoción. Vuelo y veo que tan sencillo es el mundo a cierta edad, que bien se sentía no conocer muchas cosas, y concluyo que eso es lo que llaman "ser bendecido por la ignorancia".




Y caigo, y regreso a mi actual tiempo, a mis actuales problemas, recupero en un instante todo lo que sé, trato de no pensar en lo que no quise saber, y queda en nada todo. Por que esta es mi realidad, está hecha de casualidades y del resultado de cosas que elegí. Por que yo sé que nadie tiene más responsabilidad en esto que yo, y que soy la única con la capacidad de cambiar de ruta. Y quiero hacerlo, quiero pensar bien, tranquila, quiero hacer las cosas bien, corregir y escribir de nuevo, no se puede borrar, pero siempre hay hojas en blanco. 
Mis ideas suicidas se han ido. No se cuando regresen, sé que están ocultas, que siguen allí, que volverán por mi, para recordarme que no siempre todo tiempo pasado fue mejor, quisiera regresar a los 13 para empezar nuevamente, y es en esta parte que me recuerdo... que no debo arrepentirme de las cosas que hice, porque me hicieron lo que soy. No, no no es la parte floreada del asunto, no es donde me alabo por ser quien soy, simplemente, quiero mejorar, mejorar para realmente no tener que esquivar mi conciencia cuando pide cuentas.  Que difícil, carajo, que difícil resulta querer hacer las cosas bien cuando hay tanto por pensar. Este mundo adulto en el que estoy entrando me da la bienvenida, quizás con su peor cara, y no sé que tan dispuesta este a adentrarme en el.